Si tu dermatólogo te mandó conmigo
Dermatitis atópica en Puebla: cuándo el eccema lo ve el alergólogo
La mayoría de las personas que veo por dermatitis no llegan buscándome a mí: llegan derivadas por su propio dermatólogo. Mi trabajo empieza donde la crema deja de ser suficiente: averiguar si hay una alergia produciendo el brote.
Empecemos por lo básico
¿Qué es la dermatitis atópica o eccema atópico?
La dermatitis atópica —también llamada eccema atópico o piel atópica— es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que cursa por brotes. La piel pierde su capacidad de retener agua y de defenderse, así que se seca, se inflama y pica. No es contagiosa. No desaparece de un día para otro, pero se controla — y en buena parte de los pacientes hay una alergia detrás que sí se puede tratar.
Eccema y dermatitis atópica son lo mismo dicho de dos maneras. Vas a ver los dos términos en tus recetas y en tus estudios, y también eczema escrito con zeta. Ninguno es más grave que el otro: es la misma enfermedad.
Cómo se ve y qué se siente
Los síntomas de la dermatitis atópica cambian de una persona a otra y según la edad, pero el que manda es el picor —prurito—, y casi siempre empeora de noche. Es lo que más desgasta: no es la mancha, es no poder dormir.
- Piel seca, áspera y con descamación, incluso fuera del brote.
- Placas rojas que pueden supurar y formar costra cuando te rascas.
- Zonas típicas: los pliegues del codo y de la rodilla, el cuello, la cara y los párpados, y las manos.
- Liquenificación: la piel se engrosa y se marca más de la cuenta en las zonas que llevan años rascándose.
Por qué aparece: barrera cutánea y sistema inmune
Hay dos cosas ocurriendo a la vez. Por un lado la barrera cutánea no cierra bien: la piel deja escapar agua y deja entrar lo que no debería. Por otro, el sistema inmune responde de más ante cosas que en otra persona no provocarían nada. Suele haber antecedentes en la familia — padres o hermanos con eccema, rinitis o asma.
Sobre esa base hay desencadenantes que disparan el brote: los jabones perfumados y los geles muy detergentes, los cambios bruscos de clima, la ropa de lana o de tejidos ásperos, el estrés, el sudor, los ácaros del polvo y, en algunos pacientes, ciertos alimentos. Cuáles son los tuyos es justo lo que vamos a averiguar.
La duda de siempre
Por qué tu dermatólogo te mandó con un alergólogo
A la dermatitis atópica se la encasilla en el dermatólogo, y es lógico: el síntoma está en la piel. Pero cuando el cuadro se repite temporada tras temporada, o el tratamiento tópico deja de alcanzar, la pregunta cambia. Ya no es cómo calmo este brote, sino qué lo está disparando.
Ahí es donde entro yo. De hecho, casi todos los pacientes que veo por dermatitis me los manda su propio dermatólogo, con esa frase: «esto lo tiene que ver un alergólogo». No es que uno de los dos sobre — atendemos capas distintas del mismo problema. Él estudia y trata la piel en sí; yo busco el disparador y trato la alergia de fondo cuando la hay.
No tienes que dejar de ver a tu dermatólogo para venir conmigo. En la mayoría de los casos el mejor resultado sale de que los dos vayamos en la misma dirección.
Lo que la piel anticipa
La marcha atópica: por qué la piel avisa
La marcha atópica es el nombre que le damos a una secuencia que se repite muchísimo: primero aparece la dermatitis atópica en los primeros años de vida, después la rinitis alérgica y, en una parte de los pacientes, el asma. No a todo el mundo le pasa. Pero pasa lo bastante seguido como para mirarlo desde el principio.
Esta es, para mí, la mejor razón para que a un eccema lo vea también un alergólogo. La piel es la parte visible de algo que ocurre en todo el cuerpo. Si me quedo solo con la piel, me puedo estar perdiendo la nariz tapada que llevas años normalizando o la tos que aparece cada vez que corres.
Por eso, en la mayoría de mis pacientes con dermatitis, además de estudiar la piel hago espirometría y FeNO. La espirometría mide cómo entra y sale el aire; el FeNO mide la inflamación de las vías respiratorias. Son dos estudios sencillos, no duelen, y muchas veces son los que destapan un asma que nadie había nombrado.
Encontrarlo a tiempo cambia el plan. No para asustarte: para no ir siempre un paso por detrás.
Con todas las letras
Qué atiendo y qué no
Como especialista en dermatitis atópica desde la alergología, la atiendo de todo tipo. Donde más aporto es cuando el origen es alérgico, porque ahí el tratamiento de fondo no es solo calmar la piel: es tratar la alergia que la está produciendo.
La dermatitis de contacto es otra cosa. Cuando la sospecha es que la piel reacciona a algo que la toca —un metal, un cosmético, un producto de trabajo— el estudio que corresponde es la prueba de parche.
Esa prueba no la realizo. En México no se comercializan esos paneles, son de importación y no los tengo disponibles; en Puebla los aplica un solo médico, que los trae él mismo. Si tu caso lo necesita te lo digo en la consulta y te oriento sobre a dónde acudir, en vez de hacerte perder una cita.
Lo que hago en consulta
Cómo estudio si hay una alergia detrás
Empiezo sentada, escuchando. Necesito saber desde cuándo aparecen los brotes, en qué zonas, con qué los relacionas, qué te ha calmado y qué no, y qué tratamientos has recibido antes. En dermatitis esa historia vale tanto como cualquier estudio: los patrones —las estaciones, los alimentos, los animales, el estrés— suelen estar ahí.
Después viene la exploración física y, según tu caso, los estudios: análisis de sangre sencillos —IgE total y específica y el conteo de eosinófilos— y, en la mayoría de los pacientes, espirometría y FeNO — porque la dermatitis atópica viaja acompañada muy seguido de rinitis o de asma, y conviene saberlo.
Las pruebas cutáneas las programo para la segunda cita, cuando ya tengo esos datos. La lectura es inmediata, a los veinte minutos, y ese mismo día sales con tu plan de tratamiento.
Qué sí funciona
Tratamiento: qué calma el brote y qué cambia el fondo
El tratamiento de la dermatitis atópica trabaja en dos capas distintas, y confundirlas es de donde viene casi toda la frustración: una calma la piel hoy, la otra busca que los brotes sean cada vez menos.
Capa 1 — calmar la piel y reparar la barrera
La base, todos los días y aunque no tengas brote, es la humectación: cremas emolientes aplicadas sobre la piel todavía húmeda después del baño. Baños cortos, agua tibia —nunca caliente— y jabón sin perfume. Suena poca cosa y es la mitad del resultado.
En el brote se suman los corticoides tópicos, en la potencia y el tiempo que corresponda, y en zonas delicadas como los párpados o los pliegues, los inhibidores de la calcineurina, que no adelgazan la piel. No existe «la mejor crema para la dermatitis atópica»: existe la que le toca a tu piel, en tu zona y en tu momento. Por eso se receta y no se elige en el pasillo de la farmacia.
Capa 2 — ir por el fondo
Aquí es donde aporta el alergólogo. Si encontramos un alérgeno que está disparando los brotes, lo primero es evitarlo —ese y no otros—, y cuando está claramente identificado existe la inmunoterapia, el único tratamiento que modifica la alergia de fondo en lugar de solo controlar el síntoma.
En dermatitis moderada o grave que no cede con lo anterior, hoy existen además los medicamentos biológicos, que bloquean de forma dirigida la vía inflamatoria que mantiene el eccema. No son para todos los casos y se valoran uno por uno; si el tuyo lo amerita, lo hablamos con nombre y apellido.
Lo que no te voy a prometer es que desaparezca para siempre. Lo que sí se puede es que los brotes sean menos, más cortos y más llevaderos, y que sepas por qué aparecen.
Por qué importa
Qué cambia cuando encontramos la causa
Un resultado positivo no significa por sí solo que seas alérgico a esa sustancia: significa que tu cuerpo produce anticuerpos frente a ella. Quien hace el diagnóstico es el médico que escuchó tu historia y lo interpreta junto con lo que te pasa en la piel.
Y ahí está la diferencia: no es lo mismo evitar todo, o evitar lo que creías que te hacía daño, que evitar lo que realmente se lo hace. He visto pacientes que empiezan a suspender de todo —alimentos, jabones, actividades— por miedo al siguiente brote. Cuando ya conocemos la causa verdadera, solo evitan lo que sí les hace daño y todo lo demás lo pueden retomar.
Cuando el origen es alérgico y hay un alérgeno claramente identificado, además existe la opción de inmunoterapia, que es el único tratamiento que modifica la alergia de fondo en vez de solo controlarla.
A qué edad
Dermatitis atópica en niños y en adultos
La enfermedad es la misma, pero no se ve igual según la edad, y eso confunde mucho.
En los bebés suele empezar en las mejillas y el cuero cabelludo. A esa edad el seguimiento le corresponde al pediatra o al dermatólogo pediátrico: yo atiendo desde los 6 años, y prefiero decírtelo aquí a que agendes y te encuentres con que no era conmigo.
En los niños el eccema se muda a los pliegues —detrás de las rodillas, la cara interna de los codos— y ahí es donde más vale la pena preguntarse si hay algo alérgico detrás, porque es la edad en la que la marcha atópica se está escribiendo.
En los adultos la cosa cambia de sitio: manos, párpados, cuello, y a veces un cuadro más seco y más liquenificado. Muchos llegan a mi consultorio en Puebla convencidos de que la dermatitis atópica «es cosa de niños» y de que lo suyo tiene que ser otra cosa. Puede empezar en la edad adulta, y puede volver después de años sin nada.
Antes de que me escribas
Preguntas sobre la dermatitis atópica
¿La dermatitis atópica siempre es alergia?
No siempre. Es una enfermedad inflamatoria de la piel con un componente de barrera cutánea alterada, y en una parte de los pacientes hay además una alergia que actúa como disparador. Justamente eso es lo que se estudia: si en tu caso hay algo alérgico detrás, tratarlo cambia el fondo del problema; si no lo hay, te lo digo y el manejo sigue siendo dermatológico.
¿Tengo que dejar de ver a mi dermatólogo?
No. Atendemos capas distintas del mismo problema: él trata la piel, yo busco y trato la causa alérgica cuando la hay. En la mayoría de los casos el mejor resultado sale de que los dos vayamos en la misma dirección.
¿El eccema y la dermatitis atópica son lo mismo?
Sí, son la misma enfermedad con dos nombres. Vas a encontrar «eccema», «eczema» con zeta y «dermatitis atópica» en recetas, estudios y artículos, y a veces los tres en el mismo papel. Ninguno indica más gravedad que otro. Cuando en consulta digo dermatitis atópica y en tu receta anterior decía eccema atópico, estamos hablando exactamente de lo mismo.
¿La dermatitis atópica se cura?
No tengo forma honesta de prometerte una cura: es una enfermedad crónica, va por brotes y puede pasar temporadas tranquila. Lo que sí se consigue muy seguido es que los brotes sean menos frecuentes, más cortos y más leves, y que dejes de vivir pendiente del siguiente. Cuando encontramos un disparador alérgico y lo tratamos, ese cambio suele ser mayor.
¿Haces pruebas de parche?
No. En México no se comercializan esos paneles, son de importación y no los tengo disponibles — en Puebla los aplica un solo médico, que los importa él mismo. Si tu caso las necesita te lo digo en la consulta y te oriento sobre a dónde acudir. Lo que sí hago aquí son las pruebas cutáneas y los análisis de sangre.
¿Desde qué edad atiendes dermatitis?
Atiendo adultos, adolescentes y niños desde los 6 años. En bebés y niños más pequeños el seguimiento le corresponde al pediatra o al dermatólogo pediátrico, así que prefiero decírtelo antes de que agendes en el consultorio.
¿Cuánto dura un brote de dermatitis atópica?
Depende de qué tan pronto se trate y de si el disparador sigue presente. Un brote leve bien manejado suele ceder en una o dos semanas; uno que lleva meses de rascado y piel engrosada tarda más, porque hay que reparar la barrera además de bajar la inflamación. Si tus brotes duran siempre y nunca terminan de irse, eso ya es motivo para estudiarlos.
¿Qué crema debo usar para la dermatitis atópica?
La humectación diaria con una crema emoliente sin perfume es la base para todos, incluso sin brote, y se aplica con la piel todavía húmeda al salir del baño. Las cremas con medicamento —corticoides tópicos o inhibidores de la calcineurina— son otra cosa: dependen de la zona, la edad y el momento, y por eso se recetan. No hay una sola crema buena para todos.
¿La dermatitis atópica es contagiosa?
No. No se contagia por contacto, ni compartiendo ropa, alberca o cama. Es una enfermedad propia de la piel de quien la tiene, con una barrera cutánea que no cierra bien y un sistema inmune que reacciona de más. Lo aclaro porque es una duda que me llega seguido en el consultorio, sobre todo de padres de niños en edad escolar.
¿Cuánto cuesta la consulta?
La consulta de valoración cuesta $1,000 en mi consultorio en Torres Médicas Angelópolis. Si después se indican pruebas cutáneas, tienen su propio costo y te lo digo antes de programarlas, nunca después. Acepto las principales aseguradoras de gastos médicos mayores.